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Artritis y artrosis: diferencias, síntomas y tratamiento

Cuando estoy haciendo una anamnesis o historia clínica en el trabajo es muy habitual escuchar a las personas que tengo a mi alrededor hablar de artrosis y de artritis como si de un sinónimo se tratara. Es comprensible la confusión dado que ambos términos tienen la misma raíz,  “artro-“ del griego articulación, y que se trata de dos patologías que afectan a las articulaciones, son enfermedades reumáticas y cuentan con una alta prevalencia en la población pero es fundamental conocer sus diferencias y actuar en consecuencia


¿Qué son?

La artrosis es una enfermedad degenerativa del cartílago articular o del disco intervertebral cuya degeneración provoca la pérdida de este cartílago. Como consecuencia, los huesos se rozan y se van desgastando, llevando al deterioro y envejecimiento de la articulación. Es de causa desconocida pero hay factores como la edad o el sexo que favorecen su aparición. 

Por su parte cuando hablamos de artritis nos referimos a una enfermedad inflamatoria que afecta a la membrana sinovial (la capa que recubre toda la articulación). Se suele manifestar en varias articulaciones a la vez y sus causas pueden ser varias: enfermedad autoinmune, infecciones, traumatismo...

¿A quién afecta la artrosis y la artritis?

Mientras que la artritis se puede dar a cualquier edad, tanto en hombres como en mujeres (con una aparición más común entre los 20 y 40 años), la artrosis está asociada al envejecimiento y es más frecuente en mujeres en etapa menopaúsica, cuando el nivel de estrógenos (hormona sexual femenina) se reduce hasta su desaparición. Conviene puntualizar que los estrógenos tienen una función “condroprotectora” en el tejido articular y que su falta puede dar lugar a lesiones degenerativas en el cartílago y hueso subcondral. También es posible, pero menos habitual, encontrar artrosis sintomáticas por debajo de los 45 años. En tal caso suele estar asociado a traumatismos importantes, intervenciones quirúrgicas…

¿Cuáles son sus signos y sus síntomas?

Los principales síntomas de artrosis son la deformidad (engrosamiento y mayor densidad ósea), rigidez matutina de corta duración y dolor mayor con el movimiento excesivo. En el caso de la artritis, serán la inflamación articular, rigidez duradera y dolor mayor con reposo las características que nos indiquen que se puede dar esta patología. 

¿Qué podemos hacer desde la fisioterapia?

En ambos casos el tratamiento será preventivo y paliativo, destinado a calmar el dolor, disminuir la inflamación, aumentar la movilidad y mejorar la calidad de vida de quien lo padece, tanto para la artrosis como para la artritis. 

Por último, quiero hacer especial hincapié en que a pesar de la apatía y resignación que presentan las personas que padecen estas patologías - pensando que no hay solución y entorpeciendo su nivel funcional llevando en algunos casos a la invalidez- , es importante el ejercicio físico regular, siempre adaptado a las necesidades de cada uno y guiado por un profesional a través de un programa de ejercicios adaptados.

Vanesa Llorente

Diplomada en Fisioterapia y Máster en OMT 
Nº Col: CL 42-2163

Fisioterapeuta en Numantium Estudio

19 de abril de 2018
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