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¿Por qué actividad física y deporte no son lo mismo?

Para entender la diferencia entre actividad física y deporte debemos contextualizar conceptos que muy a menudo utilizamos como sinónimos pero que, desde un punto de vista práctico, tienen connotaciones muy diferentes. 

Por un lado, definimos ejercicio físico como cualquier movimiento corporal que implica un desplazamiento generalizado del sistema locomotor.

Por otro, llamamos actividad física a la secuencia de ejercicios físicos que además implican un gasto de energía corporal. Las constantes se alteran provocando una ruptura del estado de reposo y activando los distintos sistemas corporales de obtención de energía. Esta actividad física reiterada provoca una mejora fisiológica en el individuo.

Por último, el deporte se caracteriza por ser una actividad física dentro de un contexto competitivo, es decir, no sólo realizamos actividad física sino que competimos, bien en una competición reglada, bien de forma amateur pero siguiendo una reglamentación, o bien contra nosotros mismos para mejorar nuestras prestaciones en una actividad determinada.

Si lo llevamos al terreno práctico, diferenciamos a un individuo que se da un paseo todas las mañanas por el placer de la práctica en sí, de otro que lo hace por mejorar su condición física buscando no fatigarse tanto en su actividad cotidiana. Hace caminata, también todos los días, pero a un ritmo más alto que le provoque jadeo. Por último, encontramos a un deportista, amateur o profesional, que practica la marcha (deporte con una reglamentación y técnica determinada) y que realiza un entrenamiento diario planificado y estructurado, practicando su deporte todos los días, preparándose para realizar dos carreras de marcha al año.

En este último caso nos podemos encontrar dos ejemplos bien distintos. El primero de ellos busca mejorar su marca en cada competición y alcanzar una posición determinada al finalizar la carrera. Implica un esfuerzo extremo para la superación de sus propios límites competitivos. Muchos de nosotros tenemos en nuestra cabeza imágenes de marchadores en una prueba olímpica de 50 kms marcha y seguro que estáis de acuerdo conmigo en que no tienen pinta de estar muy saludables en esos momentos.

En el segundo caso, el deportista sólo compite por la satisfacción de acabar la carrera y por el disfrute que le aporta el día de la competición, sin ningún objetivo de rendimiento marcado más allá de la finalización de la prueba. Sólo en este último ejemplo se me ocurre hablar de actividad deportiva saludable.

En mi opinión, todo lo que implique ganar o mejorar a cualquier precio lleva al límite nuestras prestaciones físicas provocando un desgaste - en muchas ocasiones excesivo - de nuestro cuerpo humano. El deporte no beneficia en absoluto nuestro estado de salud. Desde mi experiencia en el ámbito del entrenamiento deportivo - más si cabe tratándose de deporte de élite- , un preparador físico busca el rendimiento del deportista, no aumentar su calidad de vida saludable. 

Como reflexión, sería interesante que desde nuestra posición de profesionales de la actividad física y la salud optemos por recomendar la actividad física frente al deporte, hecho que en muchas ocasiones no es habitual.

David Carnicero

Ldo en CAFD

Preparador Físico

Osteópata de Numantium Estudio

9 de abril de 2018
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